¿Existe el milagro de la Cúrcuma?
Sabías que la cúrcuma es nuestra aliada a la hora de reducir la acidez del estómago o bien evitar los gases de algunos alimentos; ayuda a aliviar las molestias causadas por la artritis y es un antidepresivo natural. Pero éstas son sólo algunas de las muchas características que tiene esta especia. Vamos a por lo primero.
La cúrcuma es originaria del suroeste asiático. Se trata de una planta herbácea, es decir que su estructura es jugosa, tierna y flexible, entre otras cosas. Tiene un gran aroma, un sabor un poco picante y un color amarillo anaranjado que la hacen un perfecto colorante alimentario. Se ha llegado a comentar que los monjes budistas han cogido sus colores en sus atuendos.
Aparte de estas características, últimamente la cúrcuma ha comenzado a ser la estrella entre las especias, debido a las múltiples funciones que, se comenta, desarrolla cuando es ingerida. La literatura que podemos encontrar en internet sobre este alimento nos habla de una planta que:
- Estimula las secreciones y ayuda a la digestión

- Tiene un poder antioxidante (aunque no mayor que otros productos)
- Disminuye la producción de gases e hinchazón estomacal
- Protector intestinal contra la colitis ulcerosa.
- Protege el corazón
- Ayuda a la inmunidad
- Ayuda en los problemas respiratorios
- Mejora los problemas en la piel
Podríamos seguir enumerando las habilidades compensatorias que posee esta planta. Sin embargo lo que nos interesa es descartar mitos y centrarnos en lo que está comprobado.
Los estudios que se han hecho al respecto no son concluyentes, es decir, se han llevado a cabo experimentos en animales en los cuales se han obtenido muestras satisfactorias en el resultado, pero al ser aplicados en personas la prueba no ha sido concluyente, ya sea por lo pequeño de la muestra o porque no se han observado grandes variaciones. En castellano simple, la cúrcuma no ha variado el resultado en el tratamiento de ciertas enfermedades o dolencias, pero no por ello deja de ser eficaz en algunas otras cosas.

De los diferentes ensayos que se han desarrollado se ha llegado a la conclusión de que la cúrcuma sí que ejerce una acción antioxidante en nuestro cuerpo. También es reconocido su efecto en el tratamiento de trastornos de la digestión como la producción de gases, náuseas, ardor, dolor e hinchazón estomacal. También posee una acción protectora intestinal contra la colitis ulcerosa y actúa como un antiinflamatorio parecido al ibuprofeno.
Lo que todavía no está claro es el arsenal de propiedades que se le adjudican en las miles de páginas web que hablan sobre el tema. Por ejemplo, su carácter antibacteriano no se puede comprobar aún, así como sus propiedades en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Tampoco mejora los niveles del colesterol y en cuanto al cáncer lo estudios no son aún certeros en su incidencia para la mejora del paciente.
En resumen, no podemos pretender que al consumir cúrcuma vamos a mejorarnos de alguna dolencia en particular, pero si podemos disfrutar de su sabor que hace que las comidas tengan ese toque particular. Con o sin propiedades milagrosas, la cúrcuma es una especia que vale la pena probar e incluir en nuestra dieta diaria. Si quieres comenzar, te proponemos probar nuestro exquisito pastel de jaiba con toques de cúrcuma y parmesano. Toda una delicia!
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