El estrés de la memoria
La causa principal de esta tensión (mental o física), está relacionada con la hormona cortisol, la que aumenta su productividad y que en muchos casos modifica la estructura del cerebro
Nos ha pasado a todos que al ir a buscar un objeto, no recordamos el sitio exacto en el que lo hemos dejado, con lo que su búsqueda se transforma en una verdadera odisea. Existe en las redes sociales un mensaje que pasa de persona a persona en el que se relata cómo vamos olvidando cada uno de los objetivos que queremos realizar, a medida que nos encontramos con nuevas interrogantes; la mujer que busca desesperadamente las llaves de casa y en su camino se encuentra con el vaso sin lavar, que lleva a la cocina donde está la fruta sin guardar, que pone en el carrito donde hay un papel que habla sobre llamar al mecánico, etc. El resultado final es que el estrés ha provocado que la misma mujer deje cosas sin acabar en su camino y termine olvidando cuál era su objetivo principal. En este caso se ve afectada nuestra memoria espacial, al ser incapaz de relacionar el objeto con un espacio determinado.
Cuando el estrés es como un borrador
Lo anterior es solamente un ejemplo de cómo el estrés puede afectar nuestra vida en situaciones del día a día. Ahora bien, cuando hablamos de la memoria podemos decir que ésta se puede ver afectada en mayor o menor medida por el estrés. Existen una serie de investigaciones que han ligado la presencia de un exceso de estrés con la pérdida paulatina o selectiva de la memoria.
Su origen se encuentra en una descompensación en la producción de la hormona cortisol, que es la encargada de ayudar a nuestro organismo a controlar el estrés. Cuando el cortisol es muy elevado, se producen señales físicas que nos alertan de esto, tales como la perdida de masa muscular, el aumento de peso, el incremento de azúcar en nuestra sangre y la elevación de nuestra presión arterial, entre otros.
El estrés se puede clasificar de dos maneras: crónico y agudo. En el primer caso nos encontramos con una situación que perdura en el tiempo (debido a una situación traumática), y en la que la memoria se ve reducida, debiendo ser tratado farmacológicamente, ya que existe un riesgo real de desarrollar otro tipo de dolencias. En el segundo caso, hablamos del estrés más habitual donde la pérdida de memoria y el aprendizaje mejoran con el tiempo ya que se encuentran en una zona del cerebro que se corresponde con la supervivencia.
La relación entre el estrés y la memoria es compleja, ya que aunque una situación de estrés puede producir recuerdos que perduren en el tiempo, también puede verse deteriorada la atención posterior y la memoria, llegando incluso a presentarse un escenario en el que la amnesia es profunda y hay dificultades en el aprendizaje.
Consejos prácticos
En el día a día las personas nos vemos enfrentadas a muchas situaciones de estrés, las cuales pueden ser resueltas con facilidad. Para ello debemos tener en cuenta:
- Hacer ejercicios
- Mantener una nutrición balanceada
- Dormir bien
- Evitar hacer muchas cosas a la vez
- Prestar atención a lo que nos rodea
- Meditar
- Reír
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Buena semana!
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