Cada vez más, aparecen estudios que confirman la ayuda que representan estas bacterias en nuestro organismo.
Si tienes un bebe, es muy probable que en más de alguna oportunidad el pediatra te haya dado probióticos cuando tu niño está enfermo del estómago. Estos microbios vivos confieren a nuestro cuerpo la ayuda necesaria para que se regenere la flora bacteriana que perdemos cuando enfermamos. Tal ha sido el impacto de este género, que su paso a la industria alimenticia no tardó en llegar.
A día de hoy, es muy fácil ver en los supermercados muchos productos lácteos que basan su propaganda en hacer referencia a lo saludables que son, o cómo ayudan a nuestro organismo. La verdad es que la publicidad que se genera sobre estos alimentos no está del todo comprobada, existiendo estudios que hablan sobre el escaso beneficio que entrega a nuestro organismo. Ahora bien, si nos ceñimos a lo que significan los probióticos administrados de forma médica, el resultado es otro.
¿Qué son los probióticos?
La primera pregunta que surge al hablar de estos microbios es qué son. La respuesta es sencilla; se trata de microorganismos vivos que aportan diferentes beneficios para la salud. Existe una variedad de estos, los cuales se administran según sea el caso, como alimentos suplementarios o funcionales. Aunque por lo general son bien tolerados por la población, en ocasiones se han presentado efectos adversos sobre algún tipo de paciente.
Los más famosos son los Lactobacillus, que han sido usados a través de los años para la preparación de yogurt y otros alimentos fermentados. También están presentes en las leches en polvo de los bebes. Durante los últimos años la expansión del mercado de probióticos ha crecido en el mercado de los alimentos “funcionales” y se espera que aumenten cada año.
Recientemente el Instituto de Salud Pública, ISP, publicó la Resolución N° 3435, en la cual se hace referencia a un régimen de control sobre algunos productos de bacilus específicos, es decir, no se podrán comercializar sin contar con el Registro sanitario concreto.
En el punto de mira
Hace muy poco, científicos israelíes ponían en tela de juicio el uso de los probióticos de forma universal. Esto porque las muestras que utilizaron para sus estudios no arrojaron datos concluyentes en cuanto a los beneficios y cuestionaban las formas de utilización de estos en diferentes personas, argumentando que frenaban la recuperación de la microbiota intestinal. Sin embargo, la discusión fue terminada pronto ya que la comunidad científica ligada al tema, consideró que no tenían credibilidad los estudios, argumentando que no son ni dañinos ni inútiles y que hay pruebas suficientes sobre los beneficios que representan para la salud. Se refirieron a esto, señalando los años en los que se viene trabajando y los resultados que se han obtenido, incluso llegando a anticipar el uso de los probióticos en otros tipos de tratamientos.
¿Probióticos en los alimentos?
La fermentación parece ser clave en la creación de este tipo de microorganismos en los alimentos. Es un proceso sencillo que ha sido utilizado por muchas culturas milenarias para conservar los alimentos y que ahora le aporta salud a nuestro cuerpo. Existen algunos alimentos en los que podemos encontrar probióticos de forma natural, entre los que destacan:
- Yogurt de pajarito o como se llama ahora kéfir de leche. Este lácteo ayuda a tratar diversos problemas digestivos, además de ser una alternativa para los intolerantes a la lactosa.
- El miso es un alimento japonés hecho a base de porotos de soya fermentados, al que se le agrega sal, arroz y agua. Ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a digerir mejor los alimentos.
- El tempeh que es la fermentación de las semillas de soya y el hongo rhizopus, tiene tantas proteínas como la carne y contiene vitamina b-12, entre otras.
- El chucrut (hojas de repollo), además de llevar microbios, ayuda a calmar el hambre y regula el azúcar en la sangre.
- Pepinos, al igual que el chucrut, este encurtido en vinagre es rico en probióticos.
- Queso crudo, en particular el de cabra que no haya sido pasteurizado.
Es importante recalcar que la fermentación se haga de manera artesanal, ya que los procesos industriales como la pasteurización, eliminan casi todos los probióticos que poseen.
Como siempre, te recomendamos algunos platos que pueden hacer más llevadero tu día a día. Prueba nuestro Risotto de habas con acelga y queso de cabra o los exquisitos Ñoquis de Zapallo Butternut con salsa de queso azul, dos platos con alimentos ricos en probióticos.
Buena semana!
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