Aprende a diferenciar la fatiga del cansancio

Llega el invierno y la sensación de cansancio se hace más palpable en nuestro cuerpo, ya sea porque acumulamos trabajo, tenemos menos horas de sol o porque los períodos de sueño disminuyen, en esta época del año es cuando más hay que cuidarse de este estado.

Recuerdo cuando era pequeña y mi padre siempre se burlaba de mí comparándome con “el fatiga” aquel persona cómico que tanto nos hizo reír en los años ochenta. Esta mofa sobre mi estado anímico y físico era porque yo siempre estaba cansada sin una razón concreta; y estaba en lo correcto. La broma se fue sucediendo año tras año y aunque no me molestaba, sí que me llamaba la atención. No fue hasta la treintena cuando por fin pude saber y darle nombre a mi cansancio: tenía anemia.

La anemia es una de las causas por las que se produce la fatiga, pero no es la única. Tenemos otras patologías que también producen cansancio extremo como la diabetes, la insuficiencia cardiaca, una alteración en la tiroides, la artritis, etc. Pero también hay otras relacionadas con el estrés, la baja o alta somnolencia, el alcohol, las drogas, la falta y/o exceso de ejercicio, cambios en la dieta, depresión, etc.

La fatiga es una sensación de cansancio extremo, de agotamiento y debilidad que puede hacer que nuestra vida diaria se torne difícil. Para muchas personas el sólo hecho de ir al trabajo les significa un esfuerzo excesivo, lo mismo que para otras es el dolor el que impera en su estado físico. Sin embargo, la fatiga como tal no es una enfermedad (salvo la fatiga crónica), sino más bien un síntoma de que algo le pasa a nuestro organismo.

Debido a que la forma en que se presenta este estado corporal y anímico varía entre un individuo y otro, se han establecido cuatro criterios para diferenciarla:

  • Fatiga o astenia que es la incapacidad de realizar una actividad física o intelectual, la que, no obstante, se pasa en un tiempo determinado.
  • Fatiga prolongada obedece a aquella situación de cansancio que se alarga hasta un mes.
  • Fatiga crónica es aquella que se presenta de forma continua o alternada por más de seis meses en adultos y tres meses en niños.
  • Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una patología en sí y reviste una sensación de cansancio prolongado por más de seis meses, sin causa justificada y que además cumple ciertos criterios de análisis (criterios de Fukuda)

El desconocido síndrome de la fatiga crónica

La fatiga crónica (enfermedad sistémica por intolerancia al esfuerzo o Encefalomielitis Miálgica), es un trastorno complejo de comprender y diagnosticar, que se presenta con un cuadro súbito de cansancio extremo al que no se le puede relacionar con ninguna patología. Su manifestación puede ir a peor si hacemos ejercicio o trabajos mentales, pero no se va con el descanso. Durante mucho tiempo se le tildó como una enfermedad psicosomática o se le relacionaba con el estrés y la depresión.

El por qué se produce esta afección está aún por determinarse. Aunque se ha avanzado en asociarla con algunas causas como las infecciones virales, problemas en el sistema inmunitario o desequilibrios hormonales, también hay factores de riesgo como la edad, el sexo y el stress que pueden elevar las posibilidades de padecerla. Se sabe que son las mujeres las que presentan más cuadros de esta enfermedad.

Según estimaciones, 7 de cada 10 personas que sufren de SFC no pueden trabajar o llevar una vida normal. Pero eso no es todo, en cuanto al diagnóstico, los números son aún más escalofriantes ya que se estima que entre el 80% y el 90% de las personas que conviven con ella aún no han sido diagnosticados. El problema principal radica en que no existe una prueba como tal que pueda asegurar que se padece de fatiga crónica, ya que los síntomas también pueden responder a otras patologías. Lo importante es realizar un seguimiento del historial clínico del paciente y hacer una exclusión de otras enfermedades que pueden ser causantes de fatiga crónica.

Por lo general, hay algunas señales que, si se repiten, nos pueden dar signos de alerta al respecto:

  • Cansancio crónico o somnolencia
  • Dolores de cabeza y mareos
  • Debilidad muscular
  • Respuesta refleja lenta
  • Pérdida del apetito
  • Visión borrosa
  • Irritabilidad

No obstante lo anterior, si una persona piensa que puede padecer esta enfermedad lo mejor es consultar a un especialista en el tema.

Erradicando la fatiga

Volviendo al aspecto general de la fatiga sabemos que, junto con las causas médicas, los motivos ambientales y emocionales juegan un papel de suma importancia en la declaración de este estado corporal. Cabe señalar que no es lo mismo la fatiga que la somnolencia. Hablamos de fatiga cuando tenemos falta de energía. La somnolencia es falta de sueño.

Y como sabemos, la alimentación juega un papel importante en el desarrollo de cualquier enfermedad. Es por ello que existen tres elementos que no podemos dejar de consumir si estamos fatigados: el hierro, el calcio y la vitamina C. A cada uno de estos los podemos encontrar en las pastas, las legumbres, las carnes blancas, los frutos secos, los huevos o los cereales y por supuesto en nuestro deliciosos platos Yammi, listos para comer como el Risotto de habas con acelga y queso cabra, Tomaticán con carne y tocino o la Suprema cáprina con arroz olivo.

La fatiga es uno de los estados más frecuentes con los que nos encontramos en nuestro día a día, motivo por el que es importante no dejarse estar y tomar las medidas necesarias antes cualquier llamada de alerta.

Buena semana Yammi!

Por | 2018-06-20T11:42:48+00:00 20 junio 2018|Categorías: Estilo de vida|Etiquetas: , , |Sin comentarios

About the autor:

Mi nombre es Marcela, soy periodista y desde hace más de 15 años que resido en España. Cuando llegué a vivir aquí me tuve que hacer a la idea de reaprender a cocinar ya que muchos de los ingredientes de la comida chilena no se vendían. Hoy por hoy, es posible encontrar muchos alimentos como el cilantro, el chuño de papa y mi adorado manjar, aunque algunos con nombres diferentes A través de los años he abierto mi visión gastronómica y he podido desarrollar una mezcla de sabores entre lo local y lo que se cocina en Chile. No soy experta en el tema, pero si me considero una aprendiz aplicada que quiere mezclar sabores y hacerlos suyos. De ahí que en mi casa la comida sea tan variada y que mis hijos no distingan lo que pertenece a España y lo que es de Chile. Para ellos todo es comida Chilenopañola. Pues bien, a través de las entradas en el blog quiero contarles un poquito más de lo que se consume por estos lados, no sólo en España sino en el resto de países circundantes, ya que la comida viaja y se mezcla de mejor forma, que incluso nosotros mismos.

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