Nuestros alimentos, ayudemos a salvarlos

No más desperdicios, ni pérdidas de alimentos

La cantidad de comida que se produce a nivel mundial es más que suficiente para alimentar a toda la población. Aún así, la falta de equidad genera hambruna en muchos países.

Cada año se pierde un tercio de la producción mundial de alimentos que se destina al consumo de las personas. Los motivos son muchos y se desarrollan en cadena, desde la preparación de los recursos, hasta la fase final cuando desechamos comida en nuestras casas. Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), se utilizan 1600 millones de hectáreas para producir alimentos que finalmente no se consumen. Si lo miramos en términos geográficos podríamos dibujar una superficie superior a la de Canadá y la India juntas, sembrada de alimentos que se desperdician. Si por otro lado hablamos de los desperdicios que producen los países más ricos (222 millones de toneladas), lo podríamos comparar con la producción total que genera el África subsahariana (230 millones de toneladas).

Debido a estas alarmantes cifras, en el año 2011 la FAO, en colaboración con Messe Düsseldorf lanzaron un programa llamado “Save food”, destinado a sensibilizar a la población mundial sobre el impacto de la pérdida y desecho de alimentos. Para desarrollar esta iniciativa se trabaja en colaboración con organismos internacionales, el sector privado y la sociedad civil. Según el director general de la FAO, Graziano da Silva, “abordar el tema de los desperdicios de alimentos debería ser una de las mayores prioridades para responder al cambio climático”. Y no es para menos, ya que las emisiones innecesarias de CO2 (dióxido de carbono) ascienden a 3300 toneladas de carbono equivalentes liberados en la atmósfera. También se ha de tener en cuenta la cantidad de agua que se desperdicia en su cultivo y que, en muchos casos, hay recursos que no son renovables.

¿Cómo desperdiciamos los chilenos?

En el caso de Chile, no hay registros oficiales sobre las cantidades de alimentos que se pierden, ni por parte de los productores ni de los comerciantes, sólo se cuenta con estudios que dan aproximaciones sobre las cifras que se generan en el país. En el 2011, el Centro de Estudios de Opinión Ciudadana (CEOC), realizó una investigación donde obtuvo diferentes resultados sobre los hábitos de compras de los chilenos. De esta investigación, lo que más llamó la atención fueron los resultados sobre el desecho de alimentos a nivel familiar, donde el 95% de los entrevistados señalaron que tiraban la comida del refrigerador. En otro estudio se pudo constatar que los alimentos que más tiramos a la basura son el arroz, la lechuga, la merluza y la papa.

Por estas razones, a partir del 2009 se toman medidas tendientes a revertir esta situación en pos de aprovechar los recursos disponibles y no destruirlos, como era lo que se venía haciendo. La creación de un banco de alimentos será la primera iniciativa para paliar este escenario. Es así como en el 2010 se crea la Red de Alimentos, primera entidad no lucrativa que está trabajando en la recaptación de alimentos que ayuden a aminorar la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchas familias.

Además, se impulsaron dos proyectos de ley que buscan disminuir los desechos alimenticios, junto con diferentes programas y estudios. Finalmente se impulsó un cambio en la normativa del Servicio de Impuestos Internos para aquellas empresas que donen alimentos no comercializables a instituciones sin fines de lucro.

Recientemente, la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias – ODEPA-, publicó un manual llamado “pérdida y desperdicios de alimentos”, con el cual se pretende informar a la población sobre lo que significa esta situación, junto con entregar herramientas para poder dar un eficiente uso de los alimentos que consumimos o los que podemos desechar.

Tips para evitar la pérdida de alimentos

Existen muchas formas para impedir que desperdiciemos alimentos en nuestras casas. Por esto es muy importante tener en cuenta ciertas sugerencias:

  • Planificar la compra: Esto involucra revisar los alimentos disponibles en la despensa y el refrigerador; escribir una lista con los alimentos que faltan y de ser posible planificar el menú semanal, de modo que no nos quede nada por utilizar.
  • Leer información que aparece en las etiquetas. Esto no sólo tiene que ver con los ingredientes de los productos, sino con los tiempos de vida útil con los que cuentan, pudiendo diferenciar entre consumir preferentemente, consumir antes de y fecha de vencimiento.
  • Aprender a almacenar los alimentos: Ordenar los productos por fecha de caducidad y por tipo de mantenimiento.
  • Preferir alimentos de temporada: Son más baratos y tienen más sabor porque están en su punto de maduración. Además, su consumo evita su desecho.
  • No comprar con hambre. La falta de alimento en nuestro cuerpo nos puede llevar a realizar compras que no necesitamos y que después terminamos por tirar a la basura.
  • Comprar y utilizar productos estéticamente menos atractivos. Aunque muchos alimentos no tengan un buen aspecto, poseen los mismos nutrientes y sabor que los demás y con ello ayudamos a que no terminen en un contenedor.
  • Calcular las porciones que comeremos. Es una manera de saber qué cantidades necesitamos y con ello evitamos el desperdicio.

Como empresa que distribuye alimentos, en Yammi tenemos un compromiso para no generar desechos. Por este motivo nuestra materia prima es de temporada, nuestros tuppers se preparan bajo demanda y concentramos los días de cocina, de modo que evitamos el uso innecesario de energía. También estamos trabajando para que los excedentes que generemos puedan ser entregados para el beneficio de personas que lo necesiten.

Finalmente, invitarlos a degustar nuestros deliciosos platos como el Quiche de quinoa y salmón con tallos de hongo rellenos o el Arroz chaufa de pollo, alimentos que vienen en las porciones justas para cada persona y que además son presentados en recipientes que pueden ser reutilizados.

Buena semana!!!

 

Por | 2018-08-15T13:48:07+00:00 15 agosto 2018|Categorías: Estilo de vida|Etiquetas: , , |Sin comentarios

About the autor:

Mi nombre es Marcela, soy periodista y desde hace más de 15 años que resido en España. Cuando llegué a vivir aquí me tuve que hacer a la idea de reaprender a cocinar ya que muchos de los ingredientes de la comida chilena no se vendían. Hoy por hoy, es posible encontrar muchos alimentos como el cilantro, el chuño de papa y mi adorado manjar, aunque algunos con nombres diferentes A través de los años he abierto mi visión gastronómica y he podido desarrollar una mezcla de sabores entre lo local y lo que se cocina en Chile. No soy experta en el tema, pero si me considero una aprendiz aplicada que quiere mezclar sabores y hacerlos suyos. De ahí que en mi casa la comida sea tan variada y que mis hijos no distingan lo que pertenece a España y lo que es de Chile. Para ellos todo es comida Chilenopañola. Pues bien, a través de las entradas en el blog quiero contarles un poquito más de lo que se consume por estos lados, no sólo en España sino en el resto de países circundantes, ya que la comida viaja y se mezcla de mejor forma, que incluso nosotros mismos.

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