¿Por qué es importante y necesario un buen descanso?
“En los brazos de Morfeo” es una de las frases más conocidas para decir que se está disfrutando de un sueño plácido y profundo. Algo que en la actualidad tiene mucha importancia, dado que la calidad de nuestro sueño mejora nuestra salud.
En nuestro día a día es común escuchar que no descansamos bien, ya sea por falta de tiempo, por insomnio, por un dolor o molestia que nos aqueja, por ruido, por apneas, etc. Las causas pueden ser muchas, pero el resultado es solo uno; si no se duerme bien o lo necesario, se altera el funcionamiento general de nuestro organismo.
Para comprender un poco más de lo que estamos hablando, baste explicar que cuando dormimos nuestro organismo hace todo el trabajo de regeneración para que podamos funcionar bien. Si este proceso se interrumpe por un tiempo prolongado, se pueden presentar diversas alteraciones a nivel inmunológico y celular. Como resultado de esto, nuestro sistema puede sufrir trastornos en el apetito, aumentar el riesgo de padecer diabetes, presentar problemas cardiovasculares, más estrés, aumento de la grasa corporal, etc. Estudios científicos van más allá y han demostrado que la falta de sueño puede producir alteraciones en el rendimiento cognitivo y motor de la persona lo que puede llegar a ser equivalente a una intoxicación por alcohol.
Es por esta razón que los problemas asociados al sueño amenazan la salud y calidad de vida del 45% de la población mundial. Pero no sólo los adultos se están viendo afectados en el descanso sino que también los niños, debido a las nuevas tecnologías (pantallas, celulares y computadores). Según la prueba TIMMS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias) de 2011, el 60% de los niños chilenos se ven afectados por la falta de sueño lo que se traduce en la desconexión de las clases, somnolencia, fatiga e irritabilidad.
Esta realidad, aunque parezca alarmante puede tener soluciones más fáciles de lo que nos pensamos, siempre y cuando la falta de sueño no se deba a una patología, la cual debe ser tratada por un especialista.
Estableciendo límites
Pero qué podemos hacer frente a esta situación. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), las horas de descanso recomendadas para los adultos son de 7 a 8. En el caso de los niños variará dependiendo de la edad, pero el promedio se sitúa entre las 10 y 12 horas. Estos márgenes de horarios están marcados, también, por nuestro reloj biológico que es el encargado de establecer los periodos en que nuestro cuerpo puede permanecer despierto. La alteración permanente puede también conducir a un desajuste crónico y posteriores enfermedades.
Si bien es cierto la falta de descanso se debe mayoritariamente a un sistema de vida, es importante establecer un patrón de hábitos para intentar solucionarlo. Por ejemplo, la hora en que nos acostamos debe ser siempre la misma, hay que evitar las comidas pesadas, los estímulos como celulares o tablets, el auto medicarse, reducir los niveles de ruido, incluso crear un ambiente placentero que nos permita relajarnos con facilidad.
Ahora bien, si estas simples acciones no dan resultado, podemos pasar al consumo de ciertos alimentos que nos ayudarán:
- Carbohidratos: Contrario a lo que se pueda suponer, los carbohidratos incrementan los niveles de triptófano (aminoácido que ayuda en la síntesis de la de serotonina y melatonina, inductores del sueño) y por ende es más fácil dormir. Algunos de estos son el pan integral, el arroz, la papa o los cereales.
- Alimentos ricos en proteínas. Otro grupo que también ayuda son las comidas con un alto contenido protéico como los pescados, huevos, pollo y pavo.
- Frutas: Dentro de las frutas podemos optar por el plátano, por su alto contenido en magnesio,
potasio y minerales (que actúan como relajantes musculares) o las cerezas que se ha comprobado son una fuente de melatonina, por lo que reducen el insomnio y alargan las horas de sueño. - Productos lácteos: Leche, queso o yogurt (ricos en triptófano). Aportan también calcio que ayuda a relajar el organismo.
- Infusiones relajantes como la Tila o la Manzanilla, poseen efectos sedantes en nuestro organismo.
Resumiendo, el descansar lo suficiente o en buenas condiciones es una acción básica para que nuestro organismo funcione de forma adecuada. Los desencadenantes que se pueden producir a partir de esta carencia son variados y de menor o mayor importancia, pero es algo que hay que tener presente.
Para ayudarte a conciliar el sueño y tener un descanso adecuado, Yammi ha creado platos en los que se conjugan carbohidratos, proteínas y lácteos para que tus cenas sean ligeras y deliciosas. Te invitamos a probar el Risotto con zapallo camote y queso azul, o Coq au vin (pollo al vino) la Suprema de pollo a la mostaza rellena de champiñones y cebolla. Un gusto al paladar!
Deje su comentario